Amo los amargos despertares de tus estrictas coincidencias,
la fragilidad de tus encuentros con la espinosa controversia
y tus brotes de celotipia al tenor de mis ambages.

Amo tu corazón rupestre y tus sordas entonaciones,
los natos contrasentidos de tu risa descontrolada
y esta sed de amarte ilógica y sin dietas caras.

Amo tu ser tal como eres, tan distinta y siempre tan rara.

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