La mujer de cinco décadas, cinco seductoras décadas. Esas que uso para amedrentar mi interés, pero lo que ella no sabe es que se me hace jodidamente interesante ese número cincuenta. Si me preguntas yo te diré que cincuenta besos puedo plantar en ti, puesto que mis ojos dibujan tus labios como el poema “toco tu boca“ de Julio Cortázar;
cincuenta veces voy a decirte que tus años de más llaman mi atención, o quizás lo diré una vez por cada una de las estrellas de los versos más tristes de Neruda;
cincuentas forma voy a encontrar para llegar hasta ti, aunque tenga que inventarme un puentes de letras como el poema de Benedetti;
de cincuenta maneras voy a mirarte y que en cada una sea yo el reflejo del cristal de tus ojos, así como el poema “tu mirada“ de Walt Whitman;
cincuenta sonrisas voy a robarte, o tal vez una por cada golondrina del poema de Bécquer;
cincuenta sensaciones puedo despertar en ti como lo hacen las oscuras letras de Fiodor Dostoievski;
y así yo tres décadas menor que tu he decido que de cincuenta en cincuenta tú seas para mí una mujer Sin-cuenta.

Compártelo!

Facebook
Twitter

Últimos comentarios

Compártelo!
donaciones-fundacion fondo-corazon-fundacion